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" By Elena_delaPrida

Review: ‘Almost Human’ o la decepción en ciencia ficción del 2013

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Casi Humano es un drama policíaco de ciencia ficción emitida por el canal Fox. Se estrenó en noviembre de 2013 pero yo la vi hace una semana en series.ly (para qué negarlo, soy incapaz de ver series en VOSE y no tengo canales de pago en la televisión.

Últimamente me he leído unos cuantos libros de la serie de robótica de Isaac Asimov (¡me encantan por cierto!) por lo que cuando me enteré de esta serie (que fue en el Festival de series de Canal + en Fuencarral) no pude resistirme. 

El argumento a grandes rasgos lo protagoniza John Kennex (Karl Urban), un oficial de policía de Los Ángeles en el año 2048 que vuelve al departamento tras recuperarse de un coma por sufrir un ataque durante una operación policial. En esa época es obligatorio que todos los agentes sean acompañados por un androide de apariencia humana pero limitada habilidad social y expresión poco humana. Kennex se deshace del primer androide por lo que le asignan a Dorian (Michael Ealy), un modelo anterior pero más sensible y racional pero que fue retirado por plantear problemas derivados de esa humanidad tan perfeccionada. Hasta ahí todo bien.

He notado que los capítulos piloto de las series más recientes intentan desesperadamente enganchar a la audiencia soltando demasiada información importante de golpe (casi con calzador a veces), y por supuesto haciendo gala de todos los efectos visuales posibles para deslumbrar al público. Ello es comprensible, pues el piloto es determinante a la hora de seguir con la producción de una serie o que directamente se tire a la basura. Por eso siempre trato de ver al menos un par de capítulos más antes de formarme una opinión sobre una serie y este caso no ha sido excepción: he visto exactamente 3 capítulos antes de decir adiós, muy probablemente definitivo a "Almost Human". Y es una lástima, porque tiene el presupuesto y la inversión necesaria para tener unos efectos especiales y un diseño de producción increíble pero el guión y la definición de los personajes principales es terrible. Hacía tiempo que no veía tantos deus ex machina ni tantas resoluciones inverosímiles a situaciones que nada tienen que ver con las de los clásicos de la ciencia ficción. No es que esperara ver una novela de Asimov trasladada a la televisión, pero qué menos que tener en cuenta las mejores referencias literarias de la ciencia ficción sobre robótica.

Todo sufre de una inconsistencia brutal. Guión, perfiles de los personajes, conflictos y sus desenlaces. Diálogos de pésimo humor ingenuo y frases lapidarias de héroe americano (aunque por otra parte es la Fox, no sé por qué me sorprendo). No sé, creo que confían demasiado en los 'cachi men' que son los protagonistas y en lo artificioso que da pie una historia futurista pero como espectadora y amante de la ciencia ficción me siento un poco decepcionada/insultada porque parece que va dirigida a un público que no ha tenido el más mínimo contacto con estos temas y que desde luego es muy poco exigente con la calidad narrativa de una serie. Y por cierto, el androide lo único que tiene de robot es el rictus rígido de su expresión facial y los circuitos azules de sus mejillas que se dejan ver de vez en cuanto, porque por el resto es como cualquier policía graciosillo y bonachón. Su compañero humano me parece un protagonista que intenta ser malote pero se queda en pringadete amargado y con poca personalidad.

Ha sido un chasco, más aun teniendo frescas en la memoria a Battlestar Galactica y a Fringe (las comparaciones son odiosas). Almost Human no me ha hecho reír, no ha conseguido que me crea la historia y desde luego que no me ha generado suspense o incertidumbre que despierta la curiosidad y hace que la quiera seguir viendo. 

No hay que ser un experto en la materia para disfrutar de una producción televisiva, y aunque está claro que esta serie no iba dirigida a mí puede ser que os guste. 

El tiempo dirá si tiene éxito o no pero yo auguro que pasará a la historia sin pena ni gloria.





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" By AMR

El juego de Ender. ¿El menor de los males?

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Cuando Hollywood espera más de 30 años para adaptar una novela e invierte más de cien millones de dólares, una espera resultados. Si la novela es una de las más queridas de su género, tiene un Premio Hugo y otro Nébula, una espera buenos resultados. 

Probablemente, si el amor por la novela no cegara al espectador, éste podría haber olido la chamusquina cuando el nombre de Wolfgang Petersen (Das Boot, La historia interminable) fue sustituido por el de Gavin Hood (X-Men Orígenes: Lobezno). El guión también es suyo. Si el espectador no hizo caso al tufillo y acudió a la sala de cine, por lo menos pudo ver un esqueleto de la obra de Orson Scott Card, un hombre que ya en su día advirtió de que la adaptación sería imposible. Alguien tendría que haberlo escuchado. 

En la película (como en la novela; esto sí lo respetaron), la humanidad vive bajo la amenaza de una raza extraterrestre, los insectores, que ya en su día asediaron la Tierra y aniquilaron a millones de personas. La invasión fue impedida por un héroe, Mazer Rackham, pero como ganar una batalla no es ganar la guerra, la única forma de asegurar la supervivencia de los humanos es acabar con los insectores de una vez por todas. 

Para ello, las autoridades monitorizan a los niños más inteligentes del planeta: unos chiquillos ya adiestrados en las artes de la guerra, la violencia y la estrategia militar. Ender Wiggin es uno de ellos. Menos compasivo que su hermana Valentine pero también menos violento que su hermano Peter, aunque igual de brillante, Ender es el elegido: en sus manos de niño de seis años (un enclenque Asa Buttlerfield de 16 en la película) está el futuro de la raza humana. De él depende convertirse en el mejor estratega, en un genio militar, un genocida que aniquile a los insectores. Así, Ender es reclutado por la Flota Internacional para estudiar en la Escuela de Batalla, el lugar en el que la Tierra pone todo su esfuerzo y dinero para formar al próximo Mazer Rakham. 


Que visualmente es espectacular no lo critico



Y basándose en esta estructura, Gavin Hood creó un espectáculo visual, una película de acción más cercana a su ya citada "Lobezno" que al debate moral planteado por Scott Card en su novela. Lejos de querer analizar el talento interpretativo de Butterfield, sí puedo decir que Ender no es, no ha sido nunca, un simple chico rarito con talento matemático. Ender es un genio, un crío con más miedo y frustración de lo que cabe en una cabecita de seis (o 16) años. Es un tercero, un chico al que el gobierno, que afronta un exceso de población,  ha permitido nacer con el único propósito de salvar a la humanidad. Definitivamente, no es el mismo Ender de la película. 

Tampoco Valentine y Peter, dos chicos que, trabajando bajo los pseudónimos de Locke y Demóstenes, trabajan con el fin de manipular la opinión pública mundial y alertar a los países no pertenecientes al Pacto de Varsovia de los planes expansionistas de los rusos, son los mismos Valentine y Peter de la película. 
Tampoco Graff, el cínico director de la Escuela de Batalla (interpretado por la versión más cansada de Harrison Ford) es igual de brutal; ni los compañeros de Ender tan psicópatas; ni el juego de fantasía de Ender y su entrenamiento psicológico tan feroces. 


Ben Kingsley, Harrison Ford y Asa Butterfield


Todo apunta a que fue una adaptación concebida para niños de una novela concebida para adultos. Ni todos los primeros planos intensos y todas las bellas coreografías de la Sala de Batalla pueden ocultar el hecho de que "El juego de Ender" es, de hecho, un juego de niños y no el trabajo complejo de ciencia ficción que escribió Orson Scott Card. Sin haber leído la novela, la película es para el espectador una secuencia deslavazada, un conjunto de actuaciones erráticas por parte de "los mayores" y un abrir y cerrar de ojos: en menos de dos horas de película Ender ha pasado por todo y no ha aprendido nada. Al final aparece Ben Kingsley y esperas que salve la descarriada nave (y que te lo explique todo), pero el tiempo apremia y la película se acaba sin que pueda decir más de cuatro palabras. 

Y si la intención ya es echar pestes, no perdono que en el último cuarto de la película Gavin Hood ponga todo su esfuerzo en destripar el increíble final de la novela. Es simple hasta en eso. Pero no le echemos la culpa al pobre escritor por haber firmado el guión... Como él mismo dijo: "Esto es imposible de filmar porque todo ocurre en la cabeza de Ender". Aunque también añadió que "[la película] es lo mejor que podrían haber hecho con esta historia". El menor de los males.


Por Amartrey

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" By AMR

La experiencia "Gravity"

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Esta semana aproveché mi pase de la Fiesta del Cine para ver lo que en cualquier otro momento habría supuesto un dolor de cartera: "Gravity", en 3D y en una sala iSense. Y esta vez los "extras" merecieron la pena.



Parece que desde el año 2009 no se puede hacer una película "palomitera" sin que sea en 3D. Así hemos asistido a hitos que marcaron un principio como "Avatar" y también hemos visto basura a precio de oro, grabada en 2D y proyectada en 3D con horrible resultado. Y aunque no soy muy amiga de esta tecnología, reconozco que puede hacer del cine una experiencia completamente diferente. Cuarón —que por alguna razón dejó de dirigir después de "Hijos de los hombres" hasta este año— es, además de director, un creador de universos, y era sólo cuestión de tiempo que se sirviera de la tecnología visual más potente que tenemos hoy en día para crear un thriller envolvente, destinado a que el espectador se sumerja durante 90 minutos y no salga a la superficie ni para coger un poco de aire.

Este será uno de los pocos casos en los que diga: "vale la pena verla en 3D". El film no tiene un argumento llamativo, ni nuevo, pero esta sencillez narrativa se ve del todo arropada por el logro estético. Si, como a mí, Luzbeki ya te había fascinado con la hiperrealidad de "Hijos de los hombres", en "Gravity" consigue atraparte desde el comienzo: un bellísimo plano secuencia que nos advierte del prodigio visual que nos espera a continuación. Poco después, ya eres parte del universo creado por Cuarón: estás en el espacio, no en una sala de cine. Esto lo consigue con un manejo de los tiempos excelente. "Gravity" pasa de thriller a drama, de terror a serenidad en un abrir y cerrar de ojos: a un largo plano secuencia muy coreografiado y con una sobredimensionada Tierra al fondo le sigue un plano angustioso, una visión terrorífica desde el interior del casco de Bullock. Vemos lo que ve ella, oímos su respiración y sentimos su miedo.


Sí, Sandra Bullock hace un papelón. El argumento es básico y ella te puede gustar más o menos, pero todo depende de lo que busques al entrar en la sala de cine. Si eres de los que no acepta que una película se sostenga sobre estética y complejidad técnica, esta no es tu película. Si, como yo, aceptas que hay lugar para todo, para los personajes que no necesitan un plano colorista que nos deje boquiabiertos, pero también para el entretenimiento visual, entonces te recomiendo que la veas. No es que la buena narración este ausente, es que la narración es básicamente visual: no hay grandes diálogos, hay grandes escenas, y en los momentos de angustia, de dolor,  Bullock dice mucho sin apenas palabras. 



No puedo asegurarlo, pero creo que la película en 2D no perdería fuerza. Seguiría atendiendo estupefacta a esos cambios entre el plano objetivo y el interior del casco de Bullock. Su miedo y confusión serían los mismos con gafas o sin ellas, su desesperación brillaría igual. Y hay algo más que sostiene esta hipótesis: Gravity, en origen, no es una película 3D. Y sí, eso puede cambiarlo todo. Probablemente, sólo haya una o dos escenas que Cuarón realiza para que sean más espectaculares con las gafas puestas, pero el resto de la planificación está basada en un rodaje a la vieja usanza (si no tenemos en cuenta los efectos especiales y el CGI). De esta forma, el director también ha conseguido derribar la creencia de que lo que no es 3D nativo, no vale la pena verlo convertido; el trabajo de postproducción de Gravity está a la altura del 3D de "La vida de Pi", y a años luz de los 48 fps de "El Hobbit". 




En resumen, "Gravity" no es un film de 90 minutos puesto al servicio de la técnica; es una narración que se aprovecha de forma magnífica de los recursos a su alcance. Cuarón consigue que su realización nos envuelva, nos sumerja; nunca chirría, nunca está forzada. Tan sutil y sencilla es la narración como la historia: limpia y directa. Y qué bella. 


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" By AMR

Elysium: ¿seguro que es ciencia-ficción?

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Normalmente desconfío de las películas que ya se consideran “todo un éxito” antes de ser estrenadas, y por eso pasé el verano evitando “Elysium”; pero al final, una mezcla de culpabilidad por no ver el nuevo trabajo de Blomkamp y de curiosidad por saber si estaría a la altura de “District 9” me hizo ver la dichosa cinta. Decepción.

La historia es la siguiente: en el año 2159 la Tierra está superpoblada y los recursos escasean. La mayoría de la población malvive en nuestro planeta, mientras que los ricos y poderosos habitan en la estación espacial Elysium, un edén en el que la tecnología es muy superior a la de la Tierra y la política de inmigración es más rígida que en Suíza. Max es un trabajador de Los Ángeles que acepta una misión casi imposible, pero que podría poner fin a la diferencia de clases. 

Todavía no entiendo por qué Blomkamp, que tanto trabajó para llegar al día en que estrenó “District 9”, decidió ponerle un disfraz de ciencia-ficción a un blockbuster veraniego con más tiros que sentido común. Al director no le falta talento: antes de su opera prima trabajó como diseñador de efectos para series como “Smallville”, desarrolló campañas tan rompedoras como la de Citroën C4 y dirigió los cortometrajes de “Halo” (y con uno se llevó el Gran Premio del Festival de Cannes). Este año, con “Elysium”, se quedó muy por detrás de la calidad de sus proyectos, y por múltiples razones.


Max en una de las tropecientas e interminables escenas de acción


La principal razón de que la película se desmonte (especialmente al final) es que está basada en premisas poco estables. Por una parte, lo que motiva al protagonista, Max (interpretado por Matt Damon), se pierde hacia la mitad del film; es un simple McGuffin, una excusa para desarrollar el resto de la cinta. Por otra parte, la base de este mundo ficticio es poco consistente; el universo de Elysium está lleno de incongruencias. Por ejemplo: aunque Delacourt (Jodie Foster) se enorgullezca de la seguridad, alta tecnología y calidad de vida de los moradores de Elysium, lo cierto es que pone todas sus esperanzas de evitar la llegada de inmigrantes en un solo hombre, Kruger (Sharlto Copley), un paramilitar que lanza misiles desde la Tierra. En cada casa hay una máquina capaz de curar desde una quemadura hasta un cáncer terminal, pero Elysium no cuenta con una barrera que la proteja de visitantes indeseables. ¿Y por qué no? Por el mismo motivo en el que se excusan todos estos errores de cálculo: porque si no, la película no seguiría. Terrible.


¿Qué se puede esperar de una película que iba a tener a Eminem de protagonista?


Si comparamos "Elysium" con la opera prima de Blomkamp, todo pinta aún peor. Para "District 9" el realizador confió en un guión potente, una campaña de marketing viral excelente y la decisión de abandonar los clichés de ciencia-ficción y centrarse en una narración nueva y original. Con estos ingredientes no es raro que el mismo Peter Jackson decidiera producirla. En "Elysium" cambió de estrategia: personajes arquetípicos (una supervillana y un héroe sin matices), una historia de amor de relleno y un guión flaquísimo que intenta compensar con un montón de efectos especiales y acción muy cara (nótese que su mujer no fue coguionista esta vez). Las comparaciones son odiosas pero inevitables. Mientras que “District 9” se apoya en un protagonista que evoluciona, que nos hace pasar del profundo odio a la más triste empatía, el prota de “Elysium” es un compendio de todos los clichés heroicos que uno pueda imaginarse. La crítica social es muy básica en esta última, una alegoría repetida hasta la saciedad en filmes anteriores; “District 9”, por el contrario, es un vehículo de crítica que invita a la reflexión sobre una etapa crudísima de nuestra historia reciente. Y la mayor diferencia de todas: 30 millones bien invertidos en “District 9” contra 120 despilfarrados en “Elysium”.


Jodie Foster, prototipo de supervillana de culebrón



Vale, sí, lo admito… Hay cosas buenas. Y son las únicas que tienen en común ambas cintas: Sharlto Copley, que destaca como nadie ya sea protagonista o secundario, y el diseño de producción: cuidado hasta el detalle y verosímil en el marco de la historia. No tengo más buenas palabras para este estreno; no se pueden sostener dos horas de película sobre fuegos artificiales carísimos. ¿Qué es un listado de efectos especiales sin un guión que valga la pena? Un blockbuster de verano. Pues claro. 


Sharlto Copley, muy grande





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" By Elena_delaPrida

La serie de ciencia ficción definitiva: Battlestar Galactica

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                                             Advertencia: Este artículo puede contener spoilers

Siempre me han dado miedo los robots.

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